miércoles, 19 de enero de 2011

De cuando me alegré por la nueva Ley Antitabaco

   Cuando me enteré de que el día dos de enero del presente año, no se permitiría fumar en los locales de hostelería, confieso que me alegré. Me sorprendió que en locales de copas y discotecas tampoco, lo cual no entendí (por aquello de que soy fumador social, o sea, de los que si fuma es junto a una copa y muy de vez en cuando). En cualquier caso, lo perdonaba, sobre todo porque hace meses que no visito ninguno de estos sitios.
  
   Ahora, los españoles tenemos gran capacidad para adaptarnos a una norma de este tipo (si lo comparo con paises donde tienen esta misma prohibición), y es por estos cambios de adaptación donde a lo mejor pienso que no deberia haberme alegrado tanto de que no se pudiera fumar en un bar.

   Sólo voy a contar mi experiencia, teniendo en cuenta que vivo en una localidad como Las Torres de Cotillas (más conocida como Torrenia), la cual, tiene dos factores que cabría destacar y ahora los detallaré: Primero, el buen clima del sureste de España; y segundo, la estrechez de las aceras o ausencia de las mismas.

   Desde que empezó el año, he podido comprobar al hacer footing que muchas aceras han cedido su espacio para que sea ocupado por cuartetos de jubilados, sentados en una mesa plateada y sillas del mismo color, con sombrilla que anuncia una antigua marca de helados, que juegan al dominó fumando puros y tabaco negro al aire libre y junto al paso oxigenado de solicitan mis pulmones. Y lo que es peor: algunos locales, por falta de acera, dejan sus mesas entre dos coches aparcados, dejando una plaza menos a la hora de aparcar. Debo decir, que en Las Torres no era difícil aparcar, hasta ahora, que conociendo el personal...

    Si antes me molestaba correr con mis cien Kilogramos y el humo de los coches, imaginaos ahora, que tengo que sortear mesas de fumadores junto a vehículos pitando buscando sitio y consumiendo combustible en búsqueda de una plaza de aparcamiento. (He llegado a ver a una mujer andando con un carricoche por la calzada en la avenida Juan Carlos I delante de un paciente conductor de un trailer de Fripozo, por falta de espacio en las aceras).

    Como persona que no se implica en la política ni suele ejercer el voto, sólo diré una cosa que un amigo loco repite en los partidos del Barça que antaño veíamos en el Alaska (por cierto, un local torreño donde se fumaba y que cerró sus puertan con la venida del año): "¡Que vuelva Kubala!".

    Yo le votaría.
   

2 comentarios:

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Eso, que vuelva Kubala.
Fdo.: el amigo loco

Encarna Navarro dijo...

pos que vuelva jajajajajja

no se cual de los dos está más loco..... einnn????