miércoles, 27 de abril de 2011

Nessun dorma (Turandot) Puccini

Mi hija y la ópera
ACTO 1 Capítulo III (fragmento página 20)

    La soledad, unida a una resaca perpetua le hacía cuestionar de manera diaria su existencia, la tarde de un soleado domingo de agosto de 1975, después de un fin de semana ajetreado, asomado al balcón de su casa, escuchó una melodía que provenía del piso de abajo, de la casa de una vecina anciana medio sorda, que antes de realizar el habitual regado de macetas de cada tarde elevó el volumen de la radio que emitía un programa sintonizado al azar especializado en música clásica. Sonaba el aria de “Nessun dorma de la ópera Turandot.
    Sería el decaimiento producido tras varios días sin descanso, o la tristeza que irradiaba aquella última tarde de agosto, con las calles casi vacías de gente apurando las vacaciones, el recuerdo de su madre, o el de su solitario padre con el que apenas hablaba fuera del trabajo, que la melodía exaltó los más profundos sentimientos que jamás había tenido Andrés por unas notas musicales.

domingo, 24 de abril de 2011

Libiamo ne' lieti calici (La Traviata) Verdi

http://www.youtube.com/watch?v=50mgt-Dwbbs

Mi hija y la ópera
OBERTURA (fragmento página 3)

    Al poco comenzó a sonar el célebre fragmento Libiamo ne’ lieti calici, –el brindis de La Traviata–, arrebató de los brazos de su cuñada a su hija, y comenzó a bailar con aquella criatura que despertó aterrada. Aún así Violeta no hizo gesto alguno, lo cual era raro porque desde que nació se irritaba fácilmente.

sábado, 23 de abril de 2011

Obertura (La Traviata) Verdi

Mi hija y la ópera
OBERTURA (fragmento página 3).

    Laura asintió sentada en el sofá, tenía la mirada seria a la par de cansada y con su sobrina Violeta en brazos, mientras, veía como Andrés insertó el primer vinilo y subió el volumen del tocadiscos. Cuando empezó a escucharse la "Obertura" él fue a la cocina, la música que sonaba ahogaba cualquier ruido, aún así Laura pudo advertir el sonido de un par de cubitos en un vaso vacío. Andrés que a pesar del aire húmedo del exterior iba únicamente con unos pantalones cortos, una camisa sin abrochar y unas chanclas, salió de la cocina con un vaso de whisky hasta el borde y moviéndose al ritmo de los primeros fragmentos del primer acto, dejó el vaso sobre el piano de pared que estaba en el salón y con los brazos en jarra miró al techo como si quisiera que alguien lo viese, sonrió irónicamente, parecía desafiante, como si en verdad, tuviera la certeza de que algún Dios, demonio u otro ser estuviese observándolo. No se equivocaba, yo veía lo que hacía.

jueves, 21 de abril de 2011

Carta abierta a mi hija, mientras Madrid y Barça se disputaban una copa...

Segundo cumpleaños de Adriana

                                                                           Jueves, 21 de abril de 2011

    Pequeña hija, hoy has cumplido dos años, toda una eternidad para ti porque no deja de ser toda tu existencia, para nosotros, un pequeño fragmento de tiempo, al cual podríamos calificar como: “Los mejores años de nuestra vida”.

    Durante estos meses, hemos visto como has pasado de andar a trompicones a correr con cierta naturalidad, de balbucear sencillas sílabas a elaborar frases de más o menos complejidad. Has aprendido a hacer vida social con tus compañeros de guardería y a mostrar una sonrisa incluso en los momentos en los que no te apetece, y es que ¡ya sabes ser amable! Algo que no se puede decir de muchas personas adultas.

    En este tiempo, yo, tu padre, he escrito una novela de la cual estoy tremendamente orgulloso. De hecho, es lo segundo más importante de todo en lo que he participado en su creación (no creo que tenga que decirte qué es lo primero). Hemos pasado malos momentos en nuestra pequeña familia, confío en que no lo hayas notado, aunque puede, que este pasado verano la imagen de un progenitor barbudo, barrigón y de mirada ausente te preocupase de alguna manera. En verdad, deseo que no fuese así.

    En este año tu madre y yo hemos descubierto el yoga, el senderismo y a alternar los horarios del gimnasio para no descuidarte ni a ti, ni a nuestras obligaciones cotidianas. Pero de lo que más hemos aprendido es a relativizar las cosas, que las preocupaciones emergen y se hunden si sabes cómo enfocarlas o a aceptar que la vida es como es, al igual que las personas querida hija. No hay que darle más vueltas.

    Queremos que compartas con nosotros nuestras aficiones y sobre todo nuestra filosofía, y eso será cuestión de tiempo, siempre si tú quieres.

    Mientras tanto aprende, ríe y llora lo que te apetezca y cuando lo necesites, y sobre todo: Crece. Aunque no te des mucha prisa por ello, déjanos a tu madre y a mí que sigamos disfrutando de los mejores años de nuestra vida.


    Eres libre de ser lo que quieras, pero ante todo: sé feliz. Tus agradecidos padres.

miércoles, 13 de abril de 2011

Bolnuevo - Calnegre

     Ruta: Bolnuevo - Calnegre, ida y vuelta, unos veinticinco kilómetros en "llano" acompañados de la suave brisa marina, un sol que no te deja un minuto de clemencia y el murmullo de las olas en casi todo el camino....

     Independientemente de la variedad de paisajes que sólo puedes conocer andando, el senderismo tiene otras ventajas: conocer profundamente a aquellos con los cuales caminas.

     Al principio de la ruta, todo son palabras y conversaciones amables, como en los concursos televisivos de convivencia, después, comienza la realidad, el cansancio, la sed, las trascendentes decisiones de qué sendero tomar cuando las marcas que guían la travesía desaparecieron kilómetros atrás generan conflictos, discusiones sopesadas con el rigor de la improvisada intuición, acompañadas de fatiga y ansia por terminar el trayecto siempre con el ruido jadeante de las respiraciones y las piedras que resbalan ante las pisadas, algunas veces, las miradas, acaban siendo tan silenciosas como la meditación que tras varias horas uno termina realizando mientras anda.

     En el final, el haber culminado con éxito la expedición genera una serie de emociones y sensaciones que ahora sé lo que siente un escalador de una cumbre difícíl -salvando (claro está) todas las distancias-. Si a la satisfacción de sentir el objetivo cumplido le sumas una fría cerveza, descansado en la sombra amable de cualquier local, las endorfinas te hacen olvidar el sufrimiento y los malos momentos.

     Y es cuando miras a cada uno de tus acompañantes en esas conversaciones que mantienen entre ellos y de las que hace minutos que desconectaste y es cuando te das cuenta de que se está forjando una verdadera amistad.

     Invito a que os suméis a nuestras futuras rutas, creo que una excelente manera de hacer deporte, ver paisajes imposibles y sobre todo: de hacer verdaderos amigos. Ante las vicisitudes es cuando aparecen las verdaderas personalidades, entre cubatas: "todos somos de P.madre".

miércoles, 6 de abril de 2011

Isidoro Galisteo, de Úbeda, Jaén

     Siempre lo digo: "Si he de admirar a alguien, que sea de quien ya esté muerto". Cada vez que menciono esta frase, recuerdo a los pocos seres humanos que por su trayectoria admiro: Mozart, Puccini, Verdi, Da Vinci o Marx... Groucho Marx -no el otro-. Tal vez, más adelante, agregue alguien más (estoy deseando que fallezca Vangelis para incluirlo en tan selecto grupo).

     Por alguna razón, mi forma de entender la vida, impide que idolatre a algún coetáneo. Será mi estúpida teoría de que nadie debe es inferior a nadie (ni siquiera ante Dios), que vea de la misma manera a mi vecina la de los rulos que al jugador mejor pagado del fútbol mundial. No dejan de ser dos personas cuyos destinos han sido bien diferentes (aunque intelectualmente puedan asemejarse).

     Hoy haré una excepción, y me atrevo a decir que admiro con fervor a una persona a la que he conocido por el único programa de televisión que sigo a diario: "Saber y ganar". Sí, ese programa que presenta un tal señor Hurtado que nunca envejece y que presenta al protagonista de este texto como: "Isidoro Galisteo, de Úbeda, Jaén".

     A priori, no dejaría de ser como otro gran concursante como Roberto Sánchez o Ana Pérez, enciclopedias andantes, humildes (porque el que es inteligente y seguro de sí mismo, es todo, menos fanfarrón).

     Isidoro Galisteo, ha sido eliminado hoy del concurso. Lo realmente sorprendente es que me ha conmovido su marcha, seguramente había empatizado mucho con él, no sé si por su acento jienense, parecido al mío murciano, o porque -y según he podido ver en datos relacionados con el concursante- no tiene estudios superiores, es autodidacta, y me voy reflejado en él.

     Todo es una cuestión de interés por el mundo que te rodea, bien sea por los libros, documentales o revistas de ciencias, etc. El saber no te lo da un diploma, es simplemente curiosidad, pero no por quién se ha acostado una colaboradora de un programa de corazón, sino por lo verdaderamente importante. Aunque la mentalidad estúpida que nos rodea siga pensando que el que tiene un título universitario: "Es más listo que el hambre".

     Deseo mucha suerte a mi amigo (y desconocido) Isidoro. Y si alguna vez, tuviera que tomarme un café con alguien, con cualquiera de los humanos que existen en este momento (incluyendo al mismísimo Barack Obama) elegiría a Isidoro Galisteo de Úbeda. Tendría mucho de que hablar y mucho de lo que aprender.

     Aunque con Vangelis tampoco me importaría, eso sí, a ver como le explico de que estoy deseando que estire la pata.