miércoles, 5 de agosto de 2020

Top de objeciones frecuentes sobre la energía solar en 2020




En mi ya no tan corta experiencia profesional dentro del mundo de las energías renovables me he encontrado con excusas tan variopintas como habitantes hay en la Tierra. Algunas veces llega a ser frustrante toparse con clientes potenciales que obtendrían muchas ventajas si dieran el paso a las energías renovables y que por prejuicios toman la decisión equivocada para sus intereses. Claro, aquí, cualquiera podría pensar que voy velando por mis intereses, y que estos no son otra cosa que «encasquetar» una instalación de paneles fotovoltaicos a un pobre incauto. Pero si hay un motivo por el cual decidí hace ya algún tiempo meterme de lleno en el sector de la energía solar es porque estoy convencido de que además de aportar mi granito de arena a un mundo más limpio, es una inversión para quien da la respuesta afirmativa.

Me he tomado la libertad de crear un listado de las más reiteradas objeciones que me he encontrado en estos últimos meses, y espero que si algún potencial cliente que haya pospuesto su instalación para más adelante se encuentra entre los lectores de este artículo que no lo considere bajo ningún concepto como una crítica. Nada más lejos de mi intención parecer ingrato a todo aquel que en algún momento me abrió las puertas de su empresa o casa para escuchar mi propuesta.

A continuación dejo un compendio de las excusas más frecuentes que me he encontrado en los últimos meses. No podía faltar la más obvia: la del coronavirus.


1.    No es rentable
Es cierto que en los clientes que no tienen mucho consumo de luz eléctrica la amortización se va a muchos años. Incluso puede el ahorro que pudiera producir la instalación no llegase a saldar el precio del proyecto, a pesar de los más de 25 años de vida de los paneles. Pero si se diera este caso, ¿acaso no tenemos otras ventajas que la meramente económica? Claro que sí, por ejemplo, la potencia extra y la calidad de vida que te ofrece saber que ya no tienes por qué escatimar en el consumo de la luz cuando hay sol produciendo energía gratis.


2.    La luz eléctrica va a bajar
En verdad es una conjetura que hasta ahora se ha dado muy poco por no decir nunca. Si los expertos predicen que la luz eléctrica tenderá a la baja dentro de unos años será precisamente porque no será necesario tanto uso del carbón y petróleo gracias a que muchos usuarios habrán dado el paso a las renovables. En cualquier caso, seguirá siendo mucho más barata la luz que se hubiera producido con los paneles que comprándola (recordemos que la luz más cara es en horario diurno, justo cuando los paneles funcionan a mayor rendimiento).


3.    Yo no gasto mucho
En este caso es el mismo argumento que los que no lo ven tan rentable. Muchos gastan poco porque consideran un despilfarro poner el aire acondicionado. Ahí está el argumento de la calidad de vida. ¿Vas a escatimar de aire acondicionado cuando sepas que puede salirte gratis? Con independencia de esto, está el factor medioambiental. ¿Vas a contribuir con tu ejemplo a construir un mundo mejor?


4.    Es caro
Pues todo lo contrario, en los últimos dos años he sido testigo de cómo un proyecto que bien podría costar 6.000 euros, ahora, en IBERIKA DE MONTAJES (empresa en la que desempeño mi principal actividad profesional) puede salir por 2.900 €. Es verdad que si tiras de Google y miras el precio de paneles solares te pueden salir por 100 euros. Pero ni por asomo una instalación es una suma de placas solares que un «cuñado» con conocimientos de electricidad nos pueda poner en el techo. Es muchísimo más: es un inversor de calidad (esto es como el cerebro de la instalación), son paneles de máxima eficiencia y en la vanguardia de lo que ahora existe en el mercado, son aparatos para medir la luz que inyectamos a la red y que nos dirán cuánto estamos consumiendo y cuánto estamos «vendiendo» a nuestra comercializadora eléctrica, es una instalación con garantía de la empresa, y que incluirá un mantenimiento en el futuro. Son realizar los trámites legales para que la instalación esté correcta y autorizada. Y por supuesto con las medidas de seguridad para los instaladores, ya que trabajan en un tejado y eso no es subirse a una escalera nada más. Todo eso tiene unos costes y esos costes se revierten en la factura del consumo de la luz. Hacerlo en plan cutre nos saldrá más barato en un principio, pero mucho más caro a la larga.


5.    Cuando salgan las ayudas
El tema de las ayudas da una falsa percepción de que sin estas no merece la pena realizar el proyecto. En la actualidad hemos contado con algún tipo de ayuda a nivel europeo, incluso en otros ámbitos, como por comunidad autónoma o ayuntamientos que eliminan el IBI o parte de él durante unos años a quienes den el paso. Las ayudas tienen un propósito de incentivar las instalaciones, pero en muchas ocasiones es mucho ruido y pocas nueces, no todos los proyectos las reciben y ahí detrás un trabajo burocrático que acaba en pérdida de tiempo. En resumen: si hay ayudas, solicitémoslas, pero si no las hubiera el proyecto tarde o temprano se amortizará.


6.    Cuando acabe lo del coronavirus, si eso
Bueno, esta es la excusa reina del momento. A mí ya en febrero, semanas antes de que se decretase en España el Estado de Alarma, ya hubo quien pospuso la firma de un proyecto por este motivo. Está claro que estamos viviendo unos momentos de incertidumbre que conllevan estas decisiones. Soy el primero en entenderlas, máxime, si la empresa que estoy visitando ha cesado parte de su actividad. Pero me consta, también, que donde no se han visto afectadas en absoluto, o incluso han aumentado su actividad, ven en esto un gasto innecesario por ahora. Cosa que no es así, porque la luz eléctrica se está consumiendo igual. Y yo me pregunto, si todas las empresas dejasen de realizar compras e inversiones por este motivo, ¿no estarán contribuyendo a que la crisis sea mayor? Porque si esa empresa que se dedica, por ejemplo, a fabricar estructuras metálicas deja de vender porque sus compradores no quieren llenar sus almacenes por miedo, al final la crisis llegará a todas las empresas como piezas de dominó, cayendo una tras de otra.


Es hora de terminar este artículo que estoy siendo un poco pesado, deseo y confío que la crisis de coronavirus no desemboque en una crisis en las energías renovables, porque las generaciones venideras pagarán un alto precio por ello. Y respecto al resto de excusas, siempre hay motivos por los que posponer un proyecto, faltaría más que el cliente no pudiera decidir sobre cuándo es el momento. Pero si tiene medios para poder emprenderlo ahora, es el momento para llevarlo a cabo, porque tarde se tendrá que apostar por las renovables: por nuestro bolsillo, por nuestro planeta.
  
Gracias por leerme, sigan con sus cosas.

Fuentes: algunos de mis futuros clientes, je, je
Imagen: El Periódico de la Energía