domingo, 28 de octubre de 2012

Campos del Río



   Si tiende a pensar, equivocadamente, que una población pequeña apenas puede proporcionarnos diversión u ofrecernos algo destacable. Y es lógico pensar así, puesto que en Campos del Río (como en cualquier otra localidad de su tamaño) uno no pretende encontrarse con grandes centros de ocio, bulliciosas calles comerciales o destacables estructuras arquitectónicas.

   Aunque lo que sí puede apreciarse, más que una gran urbe, es la cercanía de sus gentes. Amén de maravillosas vistas donde la verdosa huerta contrasta con las áridas colinas y un envidiable sosiego que en este acelerado mundo es todo un lujo.

   Es en este silencio, en el esplendoroso paisaje que puede avistarse y en el cálido trato de sus habitantes, donde uno puede aprender y disfrutar de la vida tanto o más que un museo o en un teatro.

martes, 14 de agosto de 2012

Crítica literaria de mi novela.

   Copio y pego un comentario a modo de crítica literaria de un buen amigo: José Martínez Giménez (Lali), que no sé hasta qué punto es objetivo con mi obra. Me ha entusiasmado tanto la opinión de este consagrado escritor de poesía que me ha sido imposible no compartirla con mis conocidos.

«CRITICA PARA –MI HIJA Y LA ÓPERA

  La gran hazaña de “Prometeo” fue robar el fuego a los dioses y entregárselo a los humanos.  Por ello el adjetivo ‘prometeico’, es usado con frecuencia en el análisis literario, aunque también en otros muchos casos.
  Yo no me siento capaz de adjetivarlo así, pero: A mí, como lector y después de leer este trabajo, pienso que en -MI HIJA Y LA OPERA- -el autor le ha robado a las musas todo aquello que se llama inspiración, para el bien del buen lector, el que sin duda alguna, agradecerá como yo, la oportunidad de admirar y sucumbir ante tanta imaginación puesta para conseguir una obra literaria amena.
  Es  entonces cuando a sabiendas de que ésta, es, la primera novela de este autor  me atrevo a decir: Yo veo en ella mucha investigación, entereza, capacidad de vencer dificultades y una vocación muy precisada. Así como la facultad de introducirse en vidas foráneas y relatar como si fuesen propias.
  El léxico utilizado por el autor, quiero decir que más, que sorprendido me deja satisfecho, ya que habiendo palabras técnicas tanto musicales, como en  el dialogo de los personajes, se atisba perfectamente el conocimiento del autor en dichos temas.
  Aunque me alegra comprobar que, un buen diccionario cerca de donde se pueda estar leyendo, también estaría – como se suele decir—como Dios manda.
  Como Prometeo — este autor es un creador literario previsor. Que siempre lleva algo guardado para que la historia se desarrolle suave y  continua.

  La situación, o el entorno donde está ubicada, es este marco incomparable de nuestra Región, con nombres de Municipios distinguidos dentro de ella, es , según mi criterio, un atrevimiento, un valor distinguible como autor y un autentico acierto, porque rompe con ello, los tópicos de desarrollarse  como casi siempre en grandes urbes, o en zonas siempre tan parecidas, como pueden ser: Londres, Paris u otras americanas… 
La ”Obertura” es inquietante, algo inesperado por impresión de lo inacabado en ella.  Dando ocasión, incluso, a  recelar que la historia ya está descrita en estas cinco páginas, que sin duda  se comprueba que no es cierta esa corazonada del lector… nada más lejos de ello.
  No encuentro en ella nada de enrevesado, como: nombres de personajes, lugares, ni tampoco en la descripciones de paisajes o entornos elegidos por el autor.

  Una obra emocionante desde el principio; Donde, entre estremecimientos y algún sollozo, se consigue pasar a una atracción lectora y por saber más, que sin duda, va transportando sin el menor atisbo, hasta lo que puede suceder en las siguiente paginas, incluso capítulos.
  Obra que por estar referida en tiempos modernos, incluso presentes -siglos XX y XXI-  no pierde ápice en estrategia y creatividad literaria.
  Siendo la ópera prima, el último desenlace descubrir la verdad sobre el accidente.
  Una novela clara en léxico; de traducción ágil para todo aquél lector que logre tenerla entre sus manos.
  Así que, -sin olvidar que con una  experiencia tan efímera como la mía- en hacer críticas literarias y menos de novelas,  si quiero decir, que me agrada la complicidad del autor y su obra, en cada una de sus partes, haciéndola intrigante, colocando así al lector en la tesitura de: qué vendrá ahora, sin saber realmente cómo va a continuar.»

domingo, 12 de agosto de 2012

En el final de la existencia


http://www.youtube.com/watch?v=wEFugVbzsSo

(Pinchar enlace para comprender el texto).
   Quien haya visto la película Cinema Paradiso recordará que, en el final, hay una emocionante escena de unos tres minutos donde el protagonista ve los fragmentos inéditos que nunca había podido ver en su pequeño cine de pueblo por culpa de la censura. Éstas breves imágenes cambiaban en ocasiones el significado de la película, y es ahí donde estriba la parte más conmovedora del desenlace del filme: que un simple beso pasional podía convertir la interpretación de la historia en algo distinta.

   No estaría mal, que en el final de nuestra existencia, alguien nos sentase en una butaca para que observásemos durante unos pocos minutos todos los flashes de nuestra vida con lo que pudo haber sido y no fue: Aquel beso que pudimos haber dado y nunca dimos; Aquellas palabras groseras que proferimos y de inmediato nos arrepentimos; Aquella obra que nunca nos atrevimos a compartir. Fragmentos de una supuesta vida que nunca llegó a suceder por culpa de nuestra censura personal: miedo, orgullo, vergüenza...

   A su vez este metraje debería albergar las reminiscencias personales que siempre quedaron grabadas en la retina: La primera vez que vimos a nuestros hijos; El recuerdo de cuando dijimos adiós a un progenitor estando éste en vida; La primera y última vez que alguien nos miró a los ojos diciéndonos: «Te quiero». O, simplemente, la evocación breve de una fascinante contemplación de una noche estrellada cualquiera, como la de hoy.

   Y todo aderezado con una música como en el cine, como la de Enyo Morricone en la mencionada película. Sería un bonito y emotivo final de la vida que tal vez nos hiciera mejorar en una existencia futura.

viernes, 15 de junio de 2012

Dos años

Las Torres de Cotillas, 14 de junio


Ocurrió un lunes, tal día como hoy, del año 2010 cuando me sobrevino lo que podría considerarse como una estúpida revelación: Escribir una novela. Fue comenzar con un proyecto que se hallaba fraguándose en mi mente durante meses y no me dolieron prendas incluso en ponerme metas para cumplir dichas aspiraciones, tampoco tuve reparos en presentarme a los certámenes Primavera o Planeta con la certidumbre de que estar entre los finalistas sería una quimera. Quizá erré de impaciente, seguramente, pero quería demostrarme de lo que era capaz sin darme cuenta de que, como en los buenos guisos, todo es mejor si se hace a fuego lento.

Hoy, con la madurez que he ido acumulando en estos dos años de experiencia como «contador de historias», lo único que puedo decir con orgullo es que aquel proyecto que comenzó hace dos años se encuentra ahora a muy poco de culminarse y que en pocos meses saldrá a la luz. Su nacimiento podría equipararse, casi, a los de mis hijos, si bien su gestación ha sido mucho más de nueve meses.

Dos años para una persona que sólo escribe en sus ratos libres (que no son más de una hora al día, y unas cinco los fines de semana) es todo un logro para haber podido culminar con todo un proyecto literario si se tiene en cuenta de que la media que se invierte en darle forma a una novela en cuerpo y alma para un profesional —por lo que yo tengo entendido— es de tres años. O sea, que me puedo considerar afortunado por haber invertido sólo un par de años teniendo en cuenta el resto de ocupaciones profesionales y personales que no son pocas.

Y todo esto lo escribo por varias razones:

La primera es para quienes escucharon hace meses que estaba inmerso en un proyecto literario y que yo utilizaba como subterfugio para eludir compromisos sociales a los que por desgracia no he podido acudir.

La segunda es para quienes han colaborado en esta idea, los cuales han sido un pequeño grupo de allegados que me han apoyado, corregido, sugerido, etcétera. Nunca podré agradecerles con palabras todo lo que han contribuido en esta humilde obra personal. Y todavía hoy les exijo para que lean los manuscritos en un plazo determinado que imprimiré antes de publicar, para minimizar cualquier fallo gramatical (claro que con 120.000 palabras… algún lapsus calami existe).

Y la tercera es, efectivamente, una razón meramente promocional y cuya  campaña empieza hoy, todavía no sé en qué editorial voy a publicar mi primera novela si bien ya puedo anunciar su título: Mi hija y la ópera. Una obra escrita desde la imaginación que no posee ningún tinte autobiográfico —que hay quién se empeña entre mi grupo de lectores en buscar semejanzas entre mi vida y los personajes principales— y que tiene como único propósito entretener y conmover.

En definitiva, y por último, aunque ya les haré el pertinente agradecimiento cuando proceda, ¡por mi familia!, y en especial a mis dos hijos a los cuales he tenido que limitar mis horas de convivencia con el vano fin de que este sueño viera la luz algún día.
Y ése es un tiempo que nadie, nunca, podrá devolverme.

jueves, 10 de mayo de 2012

Villanueva del Río Segura

   Pocos lugares habitables de occidente existen en la actualidad que puedan hacer gala de atesorar calles en las cuales pueden escucharse los pasos del caminar sosegado de sus foráneos a plena luz del día.

   Uno de éstos sitios, está en las faldas de la —para mí, ya familiar— Sierra de Ricote. Villanueva del Río Segura es, efectivamente, una localidad tranquila, con miradores donde puede contemplarse el gran contraste de las tierras fértiles junto a las estériles construcciones que, en ocasiones, se han convertido en zonas inútiles. Consiguiendo, con ello, una atmósfera inusual donde todavía convive el transcurrir frénetico de los urbanitas que estamos de paso con el solemne entender de la vida —por ventura para ellos— que aún permanece anquilosado en la noche de los tiempos.

jueves, 12 de abril de 2012

Recital de poesía mañana a las 20:30h

  Os informo que mañana vienes, día 13 de abril, a las 20:30h estaré a la guitarra, acompañando la presentación del libro de Antonio Soto: «PUBIS PUBET». Evento presentado por mi buen amigo José Martínez Giménez el Lali.

   El lugar donde se llevará a cabo el acto es la Casa de la Cultura Pedro Serna en Las Torres de Cotillas (Murcia).