domingo, 12 de agosto de 2012

En el final de la existencia


http://www.youtube.com/watch?v=wEFugVbzsSo

(Pinchar enlace para comprender el texto).
   Quien haya visto la película Cinema Paradiso recordará que, en el final, hay una emocionante escena de unos tres minutos donde el protagonista ve los fragmentos inéditos que nunca había podido ver en su pequeño cine de pueblo por culpa de la censura. Éstas breves imágenes cambiaban en ocasiones el significado de la película, y es ahí donde estriba la parte más conmovedora del desenlace del filme: que un simple beso pasional podía convertir la interpretación de la historia en algo distinta.

   No estaría mal, que en el final de nuestra existencia, alguien nos sentase en una butaca para que observásemos durante unos pocos minutos todos los flashes de nuestra vida con lo que pudo haber sido y no fue: Aquel beso que pudimos haber dado y nunca dimos; Aquellas palabras groseras que proferimos y de inmediato nos arrepentimos; Aquella obra que nunca nos atrevimos a compartir. Fragmentos de una supuesta vida que nunca llegó a suceder por culpa de nuestra censura personal: miedo, orgullo, vergüenza...

   A su vez este metraje debería albergar las reminiscencias personales que siempre quedaron grabadas en la retina: La primera vez que vimos a nuestros hijos; El recuerdo de cuando dijimos adiós a un progenitor estando éste en vida; La primera y última vez que alguien nos miró a los ojos diciéndonos: «Te quiero». O, simplemente, la evocación breve de una fascinante contemplación de una noche estrellada cualquiera, como la de hoy.

   Y todo aderezado con una música como en el cine, como la de Enyo Morricone en la mencionada película. Sería un bonito y emotivo final de la vida que tal vez nos hiciera mejorar en una existencia futura.

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