domingo, 28 de octubre de 2012

Campos del Río



   Si tiende a pensar, equivocadamente, que una población pequeña apenas puede proporcionarnos diversión u ofrecernos algo destacable. Y es lógico pensar así, puesto que en Campos del Río (como en cualquier otra localidad de su tamaño) uno no pretende encontrarse con grandes centros de ocio, bulliciosas calles comerciales o destacables estructuras arquitectónicas.

   Aunque lo que sí puede apreciarse, más que una gran urbe, es la cercanía de sus gentes. Amén de maravillosas vistas donde la verdosa huerta contrasta con las áridas colinas y un envidiable sosiego que en este acelerado mundo es todo un lujo.

   Es en este silencio, en el esplendoroso paisaje que puede avistarse y en el cálido trato de sus habitantes, donde uno puede aprender y disfrutar de la vida tanto o más que un museo o en un teatro.

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