martes, 12 de julio de 2011

Domingos de yoga

      Mi mujer y yo tenemos pensado practicar yoga todos los domingos que estemos en casa, sobre las doce del mediodía.

     Tras los ejercicios, la meditación y relajación, tendremos nuestro merecido aperitivo y un baño si se tercia.

     Invito a todos los participantes de este pequeño blog (para mí, una familia) a que acudan a comprobar los innumerables beneficios del yoga. De hecho, una seguidora catalana de este blog, amiga mía donde las haya, lo practica a menudo, me consta.

     Por cierto, Alicia es una monitora de lujo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Diecimila anni al nostro imperatore (Turandot) Puccini

http://www.youtube.com/watch?v=pejbqF6xjD8&feature=related
Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo IX (Fragmento página 420)
    Mi padre una vez me dijo que Nessum dorma de la ópera Turandot fue el reclamo que lo introdujo a este fantástico género musical, casualmente mientras escribo mis últimas palabras suena de fondo un tema que contiene la misma melodía “Diecimila anni al nostro imperatore”, el final de la última ópera de Puccini, no podría existir más dulce casualidad para finiquitar mi relato.

martes, 14 de junio de 2011

A la conquista del planeta

     Hace justamente un año, el catorce de junio de 2010 me embarqué en un proyecto que tal vez de haberlo sabido, no hubiera dado el paso.

     La criatura ya está fuera, a modo de doble manuscrito que se va a la conquista del Planeta. Quizá después, pueda conquistar un hueco en mi casa, en mi familia, en mi trabajo, terrenos más complicados incluso, porque para vencer la cotideneidad hay que tener más imaginación y arte que el que un humilde servidor tiene a la hora de expresar una idea o una emoción.

     En cualquier caso, queda un proyecto más o menos pulido dejado para la posteridad (que siempre podrá mejorarse). Algún día puede que niegue la autoría de este trabajo del que ahora me siento orgulloso.

     Si llega ese momento es que habré mejorado mucho, o tal vez, habré perdido la fe en mi talento, algo que tarde o temprano termina apareciéndole a todo ser humano en algún instante de su vida.

lunes, 13 de junio de 2011

Casta Diva (Norma) Bellini

http://www.youtube.com/watch?v=a1-iWdY-4j4
Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo VIII (Fragmento página 411)
    Ella asintió, moviendo la cabeza y mezclando sus lágrimas con las mías. Así estuvimos durante minutos, en silencio, coronado por el aria de Bellini de “Casta Diva. Debía digerir en muy poco tiempo demasiada información, aquella mujer con la que me abrazaba había entrado siendo una desconocida y a los pocos minutos se había convertido en mi hermana Susana, a la que nunca conocí porque la dieron por muerta en un accidente de tráfico. El destino había cambiado a aquella mujer de nombre, fecha de nacimiento y de vida.

sábado, 11 de junio de 2011

O mio babbino caro (Gianni Schicchi) Puccini

Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo VI (Fragmento páginas 386 y 387)
    Comenzó a sonar “O mio babbino caro” de la ópera Gianni Schicchi, hice un gesto con la cabeza para que subiera el volumen y así callar a los asistentes, entre los cuales, estaban mi antiguo amigo Antonio y su madre. En el momento en el que aparecía la voz de la soprano dije lo siguiente:
    –A petición de mi padre quiero leer estas palabras que hoy he escrito.

viernes, 10 de junio de 2011

Intermezzo (Cavalleria Rusticana) Mascagni

Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo V (Fragmento página 379)
    Desperté aturdida y confusa tras una rara pesadilla, en ella se mezclaba la música con la que me quedé durmiendo, concretamente, el fragmento de “Intermezzo, en la fantasía del sueño aparecía mi padre en esa misma habitación, murmuraba para sí pensativo y orgulloso: “Mi hija y la ópera”, frase que repitió varias veces mientras asentía levemente con la cabeza, abrió el libro, que cerró al cabo de unos segundos, ya no leía, usaba aquel volumen para detener su vista y pensar, sonreía resignado y consumido por el cáncer, se quitó los tubos que le proporcionaban oxígeno, y echó el último trago al whisky, movió ligeramente la cortina, la tarde hacía brillar los tejados de las casas del pueblo, una última mirada nostálgica a aquellas vistas que durante el final de su vida le habían acompañado, divisó el paisaje durante unos segundos y luego dirigió la vista a la cama, a mí, que permanecía observando con fascinada quietud. Afirmó con la cabeza, dándome su beneplácito, se acomodó en la mecedora, cerró los ojos y unas lágrimas cayeron a sus labios que dibujaban un rostro amable, tranquilo, en paz.

jueves, 9 de junio de 2011