martes, 31 de mayo de 2011

Contessa perdono (Mozart) Las Bodas de Fígaro

http://www.youtube.com/watch?v=XNQGp5lKK2M&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XXIII (Fragmento página 281)
    Sonó uno de los fragmentos que en décimas de segundo reconocería –apreté aquel botón rojo incluso antes de saber la respuesta–, escuchaba la voz de un tenor que cantaba: “Contessa perdono”. Antes de que pasara un solo instante detecté a qué obra pertenecía, respondí eufórica.
    –Esto es Mozart –dije segura–, de Las Bodas de Fígaro, en el Cuarto Acto, es el momento en el que el Conde pide perdón a la Condesa de Almaviva.

domingo, 29 de mayo de 2011

Preludio (Rigoletto) Verdi

http://www.youtube.com/watch?v=sKSmt_dqPwg&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XVIII (Fragmento página 278)

    Apagué el móvil en cuanto me senté en la butaca, junto a mí, a sendos lados, dos parejas de enamorados de edades dispares que entusiasmadas por la obra que iban a presenciar se besaban sin tapujos, ¡qué violenta me sentí!, sin poder mover el cuello mirando al telón que terminó replegándose tras el interminable (aunque desgarrador y emotivo) “Preludio”.

miércoles, 25 de mayo de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Chariots Of Fire (Chariots Of Fire) Vangelis

http://www.youtube.com/watch?v=TYJzcUvS_NU

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XX (Fragmento páginas 253 y 254)

    Interpreté uno de mis propias composiciones y que por supuesto no me suponían un gran esfuerzo tocar a ciegas. A continuación, ejecuté un tema conocido por todos: “Chariots of fire” de Vangelis, en honor a mi querida Marisa, sabía que la emocionaría.
    Al concluir, un estruendoso aplauso con ovación incluida. Hice una pausa de unos segundos y levanté con furia la bolsa que me cubría, todos elogiaban mi interpretación, mi composición y la del compositor griego. Isabel, conmovida al borde del llanto, supe después que aquella banda sonora estaba entre sus preferidas. La cara de Antonio no se me olvidará nunca, él sabía que tocaba el piano aunque jamás me había visto interpretar nada, era una mezcla de asombro y admiración, creo que si alguna vez estuvo enamorado de mí, fue en ese preciso instante.

domingo, 22 de mayo de 2011

Ulea

     Indudablemente, Ulea es una de esas localidades pequeñas, tranquilas, donde los forasteros son recibidos con la amabilidad hospitalaria de sus vecinos, sorprendidos por tan inexplicable (para ellos) visita.

     De estrechísimas calles que siguen siendo atravesadas por vehículos, Ulea es una localidad a las faldas de un monte del Valle de Ricote. Con ese paisaje característico de los pequeñas poblaciones de esa comarca y que se aglutinan en los caprichosos lugares que el río deja para que el hombre pueda habitarlos.

     Una expectacular edificación rosada, llamada como la casa del cura, queda pegada junto a una iglesia que inexorable al tiempo contempla desde la altura a su bello pueblo, donde el tiempo parece pasar más despacio.


sábado, 14 de mayo de 2011

Big My Secret (El Piano) Michael Nyman

http://www.youtube.com/watch?v=_N02RMJlA_E&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XIII (Fragmento páginas 188 y 189)

    Tras la ejecución, un aplauso por parte de Pedro que me admiraba atentamente y la enérgica ovación de los que entraban: Juan y mi padre fumando, lo que prometía una noche larga. Antes de levantarme del piano, mientras elogiaban mis virtudes ante el teclado, interpreté un tema nostálgico que solía tocar con Dani, de una banda sonora de Michael Nyman.
    –Andrés, conozco profesores de piano del Conservatorio de Murcia que no lo hubieran hecho mejor que Violeta –dijo Pedro conmovido.
    –Tía, te podrías ganar la vida con esto –me dijo Juan– ¿qué tema has tocado que has emocionado a tu padre?
    –He tocado Big My Secret, de la película El Piano.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cuando el suelo se mueve

    Lo ocurrido esta tarde en Lorca no se puede adjudicar a ningún grupo terrorista, no es culpa de un conductor borracho o de un marido celoso... Uno, no puede resalcir su malestar con nadie salvo con el lugar donde vivimos, y sobre todo, al destino.

    Decenas de miles de japoneses han sufrido recientemente un maremoto, seguido de un tsunami y las inefables consecuencias de una gravísima catástrofe ecológica como será lo de la Central de Fukushima (y si no, al tiempo). Por mucho que parezca y perdónenme los japoneses y otros habitantes del mundo, nada es comparable con sentir un terremoto y saber que a escasos cincuenta kilómetros han muerto personas esta misma tarde.

    Este mediodía, esas personas, mientras comían, harían reflexiones de este tipo: "¿Ganará el Barça la liga esta noche?", "¿Llegará bien mi marido de su viaje a Alemania con el camión?", "Tengo que llamar a mi madre, hace días que no la veo", "Mañana tengo una entrevista de trabajo, seguro que tendré suerte..." Horas después, todos esos problemas han acabado para siempre.

    Mientras, a esa misma hora y a pocos kilómetros de ahí, mi mujer y yo celebrábamos en un restaurante que volveremos a ser padres dentro de unos meses (hoy lo hemos sabido).

    He leído, que los embriones, hasta un determinado momento de gestación, no son conscientes de sí mismos, o sea, no se puede considerar personas, simplemente unas células que van multiplicándose hasta pasadas unas semanas, que entonces, el feto adquiere una personalidad, o lo que es lo mismo, consciencia. Por poco que uno crea en la palingenesia (o en la reencarnación) -que para quién no me conozca, yo no creo en nada-, quien sabe si aquellas almas que estaban hasta hace unos minutos errantes, preguntándose todavía de a qué hora iban a regar las macetas de sus balcones lorquinos, fluyan hasta el lugar más recóndito de la ubicación para reencarnarse en mi futura criatura. Allí, dondequiera que estuvieran mis genes y los de mi mujer.

    En fin... que la vida tiene que seguir de algún modo. Al menos en La Tierra, reencarnaciones, o no. Siempre contaré a mi hijo o hija qué ocurrio aquel 11 de mayo de 2011, el día que supe, que tendría una persona más en casa.
 

    Que descansen en paz, las víctimas del terremoto en Lorca,  "La ciudad del Sol", el mismo sol que mañana saldrá.