domingo, 22 de mayo de 2011

Ulea

     Indudablemente, Ulea es una de esas localidades pequeñas, tranquilas, donde los forasteros son recibidos con la amabilidad hospitalaria de sus vecinos, sorprendidos por tan inexplicable (para ellos) visita.

     De estrechísimas calles que siguen siendo atravesadas por vehículos, Ulea es una localidad a las faldas de un monte del Valle de Ricote. Con ese paisaje característico de los pequeñas poblaciones de esa comarca y que se aglutinan en los caprichosos lugares que el río deja para que el hombre pueda habitarlos.

     Una expectacular edificación rosada, llamada como la casa del cura, queda pegada junto a una iglesia que inexorable al tiempo contempla desde la altura a su bello pueblo, donde el tiempo parece pasar más despacio.


sábado, 14 de mayo de 2011

Big My Secret (El Piano) Michael Nyman

http://www.youtube.com/watch?v=_N02RMJlA_E&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XIII (Fragmento páginas 188 y 189)

    Tras la ejecución, un aplauso por parte de Pedro que me admiraba atentamente y la enérgica ovación de los que entraban: Juan y mi padre fumando, lo que prometía una noche larga. Antes de levantarme del piano, mientras elogiaban mis virtudes ante el teclado, interpreté un tema nostálgico que solía tocar con Dani, de una banda sonora de Michael Nyman.
    –Andrés, conozco profesores de piano del Conservatorio de Murcia que no lo hubieran hecho mejor que Violeta –dijo Pedro conmovido.
    –Tía, te podrías ganar la vida con esto –me dijo Juan– ¿qué tema has tocado que has emocionado a tu padre?
    –He tocado Big My Secret, de la película El Piano.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cuando el suelo se mueve

    Lo ocurrido esta tarde en Lorca no se puede adjudicar a ningún grupo terrorista, no es culpa de un conductor borracho o de un marido celoso... Uno, no puede resalcir su malestar con nadie salvo con el lugar donde vivimos, y sobre todo, al destino.

    Decenas de miles de japoneses han sufrido recientemente un maremoto, seguido de un tsunami y las inefables consecuencias de una gravísima catástrofe ecológica como será lo de la Central de Fukushima (y si no, al tiempo). Por mucho que parezca y perdónenme los japoneses y otros habitantes del mundo, nada es comparable con sentir un terremoto y saber que a escasos cincuenta kilómetros han muerto personas esta misma tarde.

    Este mediodía, esas personas, mientras comían, harían reflexiones de este tipo: "¿Ganará el Barça la liga esta noche?", "¿Llegará bien mi marido de su viaje a Alemania con el camión?", "Tengo que llamar a mi madre, hace días que no la veo", "Mañana tengo una entrevista de trabajo, seguro que tendré suerte..." Horas después, todos esos problemas han acabado para siempre.

    Mientras, a esa misma hora y a pocos kilómetros de ahí, mi mujer y yo celebrábamos en un restaurante que volveremos a ser padres dentro de unos meses (hoy lo hemos sabido).

    He leído, que los embriones, hasta un determinado momento de gestación, no son conscientes de sí mismos, o sea, no se puede considerar personas, simplemente unas células que van multiplicándose hasta pasadas unas semanas, que entonces, el feto adquiere una personalidad, o lo que es lo mismo, consciencia. Por poco que uno crea en la palingenesia (o en la reencarnación) -que para quién no me conozca, yo no creo en nada-, quien sabe si aquellas almas que estaban hasta hace unos minutos errantes, preguntándose todavía de a qué hora iban a regar las macetas de sus balcones lorquinos, fluyan hasta el lugar más recóndito de la ubicación para reencarnarse en mi futura criatura. Allí, dondequiera que estuvieran mis genes y los de mi mujer.

    En fin... que la vida tiene que seguir de algún modo. Al menos en La Tierra, reencarnaciones, o no. Siempre contaré a mi hijo o hija qué ocurrio aquel 11 de mayo de 2011, el día que supe, que tendría una persona más en casa.
 

    Que descansen en paz, las víctimas del terremoto en Lorca,  "La ciudad del Sol", el mismo sol que mañana saldrá.

lunes, 9 de mayo de 2011

Inneggiamo (Cavalleria Rusticana) Mascagni

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo VIII (Fragmento páginas 151 y 152)

    Durante el trayecto, ya en la provincia de Albacete, comenzó a llover, no podía conciliar el sueño pensando en mis complejos, en los comentarios insultantes y en las caras prejuiciosas de todas las personas que trataban conmigo, como si fuera retrasada, como si mi aspecto definiera mis sentimientos y emociones, lloré en silencio, no quería que mi padre se distrajese con mis deseos no cumplidos de ser normal, el ruido de los coches que se nos cruzaban a toda velocidad en aquella carretera mojada y la melodía de “Inneggiamo” de Cavalleria Rusticana que afortunadamente fue elevada de volumen, atenuaron el sonido de mis amargos suspiros, lágrimas de lluvia caían desde el cristal del coche justificando mi pena ¿Alguna vez podría pasar desapercibida?, ¿por qué se me otorgaba una personalidad determinada por tener un aspecto concreto? Todavía hoy sigo sin encontrar respuestas a aquellas preguntas.

domingo, 8 de mayo de 2011

Obertura (La Flauta Mágica) Mozart

http://www.youtube.com/watch?v=WR1OhbjEhdg&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo VIII (Fragmento página 147) 

    Entramos al patio de butacas, nos sentamos donde correspondía, era un sitio excelente, cercano al escenario, los músicos afinaban sus instrumentos, mi padre con una barba y un moreno que parecía venido de haber hecho una carretera en una isla desierta, hizo pose de atención y respeto a los intérpretes. Comenzó la “Obertura”, ambos, sin comentar nada en ese momento (ni después), supimos que una ópera en directo no tenía parangón con las que pudieran ser escuchadas en un CD o casete, ni siquiera, a las vistas en vídeo. Por una vez, mi padre actuó protocolariamente dejándose llevar por el resto del público cuando habían aplausos en los fragmentos famosos, seguramente en contra de sus principios sobre la individualidad y el borreguismo.

viernes, 6 de mayo de 2011

O soave fanciulla (La Bohème) Puccini

http://www.youtube.com/watch?v=HC4bn1Q9WrA

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo VI (Fragmento página 132)

    Aquella tarde, tras la siesta, la temperatura nos hizo un buen gesto. Escuchábamos La Bohème, que por aquel tiempo era su ópera preferida, siempre con permiso de Las Bodas de Fígaro, a la que tildaba de que si Dios compusiese óperas, no la podría haber superado. Balanceándose en una de las mecedoras que teníamos en el jardín describía la escena del “O soave fanciulla” de la ópera de Puccini cuando le interrumpí.

jueves, 5 de mayo de 2011