domingo, 5 de junio de 2011

Coro de Peregrinos (Tannhäuser) WAGNER

Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo I (Fragmento página 335)
    –Hija, ¿sabes de qué me estoy acordando ahora? Era una tarde, no sé de qué día, llevabamos poco tiempo aquí en esta casa, apenas tendrías unos cinco años, vivíamos tú y yo solos, algunas veces venía tu tía Laura, yo te odiaba, porque te culpaba de todo lo malo que me sucedía, pensé que eras un castigo divino, esa sensación de desapego hacia ti la tuve durante mucho tiempo. Aquella tarde había puesto Tannhäuser, ya al final de la ópera, sonó un fragmento que sabes que me encanta, el Coro de pegrinos. Comencé a bailar contigo en este salón que por aquella época estaba casi vacío de muebles y enredos, estuve dando vueltas contigo en mis brazos y con tu pequeña mano derecha cogida de mi mano izquierda, al son de la música me sonreíste, no lo hacías a menudo, te costaba reír de pequeña, siempre tenías el semblante serio, me alegré tanto de verte así que grité emocionado: ¡Te quiero! Esa tarde recuperé las ganas de vivir.

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