jueves, 6 de octubre de 2011

El amor

El amor

Seguirá siéndome afín.
La pluma continuará en mí
tan leve y sutil
como el ave Fénix,
que desde su alto vuelo
segura de su fe,
es capaz de lanzarse al infinito
desprovista de sabias alas,
convencida,
que tras su raudo descenso
no hallará la muerte,
pues tan solo su cuerpo
se posará
sobre el divino fuego

De la obra: "Numen, viejo tesoro"
José Martínez Giménez

miércoles, 28 de septiembre de 2011

MALDIGO AL RELOJ Y SUS CONJUROS

MALDIGO AL RELOJ Y SUS CONJUROS

Nadie ignora
que todos los relojes parados
dan dos veces al día
la hora exacta,
pero a pesar de eso
el tiempo se nos echa encima
y a veces
nos aplasta.

Las horas,
son golpes en el mismo centro dorsal
de nuestra vida,
saltan lentamente
desde la altura inequívoca
hasta alcanzar el corazón y sus latidos.
Quieren disimular
a base de dividirse en segundos o minutos,
Para quedarse en péndulos danzantes,
con músicas o sonidos ilusorios,
cucos de madera e hipnóticos sonidos.

Maldito, cobarde
que sabes la necesidad del sueño imaginario
y asesinas el alma
de la ilusión onírica.

De la obra: El Silencio Imaginario
Carlos Gargallo Martínez

martes, 27 de septiembre de 2011

Fábula del marinero

Fábula del marinero

Caminaba un hombre
Descalzo,
Sobre la arena,
En la playa.
Pasó el jinete de escarcha,
Calentó sus pies,
Dibujó su blanca estampa.
Y el hombre quiso bañarse
Sin ropas que le estorbaran,
Quiso volver a ser niño
Y la espuma del mar
Besó su dulce cara.
Yo vi su sombra en la noche
Cuando las sombras se esconden
En la oscura madrugada.
Yo vi sus ojos azules
Navegando entre las olas
Para dar color al agua.


De la obra: "Noches en vela"
Mari Trini Mellado Romero

jueves, 22 de septiembre de 2011

Mi dirección de Twitter

      Mi dirección de Twitter es la siguiente: http://twitter.com/Fugitivo_CT, suelo usar esta red social para anunciar en qué bar estoy y cuánto dinero me queda para seguir invitando a cañas.

      Yo lo veo muy útil, la verdad.

lunes, 12 de septiembre de 2011

COETÁNEOS

Dirigido a las millones de civilizaciones que tuvieran la oportunidad de leer este mensaje enviado desde este punto del espacio, un día cualquiera de verano.

Mi nombre es José Antonio Frutos Romero, un sencillo habitante de un planeta al que llamamos La Tierra, la noche del 10 de agosto de 2011. Claro, la fecha poco importará fuera de mi pequeño universo, pero supongo que debe de ser alrededor de la una de la madrugada del uno de enero del año 13.700 millones, si es que se comenzase a contar los años a partir de lo que en mi mundo se denomina Big Bang, suceso que condicionó la existencia de nuestros mundos por lejanos que pudieran estar. Eso sí, si los datos que proporcionan los científicos de La Tierra son correctos, a saber si medís los años como nosotros y/o el sistema de cifras (como la palabra millones) tiene un sentido allí.

Mis vagos (aunque suficientes) conocimientos de astronomía contribuyen a que pueda imaginar la posibilidad de que este mensaje sea leído (e interpretado) de algún modo en los confines del cosmos, si bien, no soy tan ingenuo para creer que ninguna especie viva pueda trasladarse por el espacio acarreando la vida de miles de generaciones en conseguir dicha empresa por muy rápida y cómoda que pudiera ser la nave que los transportase. Las distancias son enormes y si la luz tarda millones de años en llegar a nuestros ojos, cualquier otro elemento: Infinitamente más.

El propósito de este mensaje no es otro que el de informaros de lo siguiente: El predominio en este planeta lo tiene una especie llamada Homo Sapiens Sapiens, la mía, nos consideramos inteligentes, empero cabe que no lo seamos tanto: Capaces de visitar nuestro satélite más cercano a casi medio millón de kilómetros de distancia (dato que debería omitir porque os parecerá irrelevante), pero no estamos preparados para erradicar el hambre en el mundo, ya no en otras especies: Sino en la nuestra. Y lo peor del caso, en nuestros coetáneos.

La historia de nuestros antecesores nos cuenta aberraciones como la de la Bomba Atómica, el Holocausto Nazi y un sinfín de barbaridades que nos escandalizaría tener que volver a vivirlas. Sin embargo, todavía a muchos, les conmueve más la muerte de una cantante que ha llamado a la muerte envenenándose, que la de miles de niños que en este preciso instante lo único que quieren antes de su inevitable muerte es llevarse algo a la boca, aunque fuera alguna de las moscas que tienen a su alrededor. Cuando  el único delito que han cometido es no nacer en el país de los que tienen (y le sobran) todo lo que quieren y más para llenarse la boca, los estómagos y los contenedores de basura de comida. Las empresas de comunicación sabedoras de que esas imágenes no son del agrado del televidente apenas si informan unos pocos segundos para pasar después a la “importantísima” información de lo que va llevarse en los próximos meses, me refiero a la moda, una serie de prendas con las que nos ataviamos los seres más inteligentes de este planeta según la época del año.

Y defino País, esa palabra que he mencionado antes respecto a que ningún ser elige en qué país nace, por si no sabéis de qué se trata compañeros del cosmos, en La Tierra, un país es un lugar cuyas fronteras no se ven pero que te determinan toda tu existencia (incluso hay quién daría la vida por esos barreras invisibles). Fronteras, muy seguramente transformadas por herencias de reyes o nobles que no podían casarse, tal vez por ser hermanos (que no debían seguir procreándose entre ellos para no fastidiarlo aún más) o que por el azar. Límites que dividen territorios, por los cuales (debida a la inefable ignorancia del coterráneo de turno), somos capaces incluso de hasta dar la vida y de distinguirnos sobre el resto de seres humanos de nuestro mundo.

Hay algo más, los que enarbolan la bandera de la religión justificando que todo lo maldito que ocurre en el mundo es porque así lo quiere Dios (como si lo mereciesen). Un ser que supuestamente tuvo la capacidad de crear nuestro planeta en siete días, pero que no actúa cuando un inocente niño de dos años, de piel oscura y prominente barriga llora tan abatido como resignado a un desenlace fatal. Y yo no crucificaría de nuevo a su hijo por permitirlo, me iría a ese personaje, al padre (si existiera), e intentaría clavarlo a la cruz por consentir que la desidia del ser humano conlleve a deshumanizarnos tan cruelmente con el próximo. Con un niño, que su única misión en la vida será la de sufrir. Para los representantes de La Iglesia eso tiene un significado, un lugar especial en el otro mundo. Yo no quiero que mis hijos, mis sobrinos o cualquier otro ser inocente, padezca ante la mirada avariciosa de quien no es capaz de ponerse en la piel de esas personas. “Son salvajes, no como nosotros” se dirán para disculpar su falta de empatía.

Por poco que os parezcáis a los habitantes de La Tierra, y si queréis dar explicación a todo lo que no comprendáis, tendréis un ser supremo. Y tal vez ese Dios exista, para vosotros y para nosotros, es lo que hace que giren los cuerpos celestes entre sí (por ejemplo), pero no nada pensante que decida nuestro devenir.

En fin, aquí vivimos en un maremágnum de nuevas ideologías que genera un piélago de dudas. Pero hay razones más poderosas que otras para luchar por un mundo mejor. Mientras hayan personas muriéndose de hambre, ahora, en este preciso instante, cualquier otra razón que nos mueva es pura frivolidad.

Cual mensaje encerrado en una botella de cristal que flota por los océanos de mi pequeño planeta he querido enviar este texto a la eternidad y a los confines del universo, como una carta abierta, incluyo también al pequeño grupo de contemporáneos que tendrán la opción de leerlo, si quieren. Si con el mismo, con las algo más de mil palabras y dos horas que he invertido en escribir este texto, he conseguido conmover o concienciar a algún lector y contribuye a que el día de mañana sea más humano, habrá valido la pena.



En cualquier caso, no dejan de ser las reflexiones en voz alta de un loco soñador una estrellada noche de verano, con una copa junto a él, mientras oye una ópera de Wagner.



P.D. Si alguien leyera esta carta allá por los confines del Universo y quisiera hacer una clonación de mi cuerpo para obtener información adicional, advierto que mis cenizas estarán en el sótano de mi casa, en un lugar llamado Torrenia. ¡Hasta entonces, buenas noches!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Aledo

    Érase una vez un pueblo recortado en la cima de un un pequeño monte en un lugar llamado Sierra Espuña, de sinuosas calles de pendientes desordenadas, los amables lugareños, sabedores que cualquier foráneo va en búsqueda de una foto parónamica desde el castillo te observa sonriente y silencioso en un lugar cuya mayor virtud, es ésa, la falta de ruidos, de cláxones de vehículos o sonidos de motores a los cuales están acostumbrados los urbanitas de otros lugares como si de una banda sonora callejera se tratara y pensaran que esas circunstancias son las normales para la vida en sociedad.

    Es el silencio y las espectaculares vistas desde las alturas, de tierras semiáridas y rojizas, lo que una localidad de pequeñas dimensiones pero de carácter noble nos puede ofrecer.

    Y es ahí cuando entiendo por qué lleva siglos acogiendo gente una pequeña población de privilegiados que escasamente supera los mil habitantes y cuyo nombre es Aledo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Nuevo juramento

    Yo que no juro por Dios, tendré que modificar en breve lo de "Te lo juro por mi hija". A partir de hoy juraré o por mis hijos, o por mis hijas... Todo se sabrá después de la ecografía.

    Ya daré cuentas al respecto.