Evaluación a treinta y uno del doce del diez.
Como cada año, es inevitable no tener la sensación de haber perdido el tiempo en la búsqueda de proyectos no cumplidos que se deshacen conforme se avanza en la vida. Hoy no deja de ser otro día más de un año cualquiera en mi fugaz existencia, seguiré buscando la felicidad mientras el destino tiene guardado para mí un hueco para la eternidad, como a todos. En dos mil diez, no ha ocurrido nada, sólo he visto crecer a mi hija (su primer año), me he casado con una persona que me hace reír (algunas veces me río de ella), he visitado la ciudad de mis sueños: Chicago, y una ciudad parecida a la que llaman Nueva York, he tenido por primera vez en mi vida una temporada sábatica ¡cuatro meses! y he escrito mi primera novela. Nada nuevo bajo el sol. Tengo amigos a los que no veo, bien por la distancia o simplemente porque no saben que lo sigo siendo. Este añ...