martes, 7 de junio de 2011

Che soave zeffiretto (Las bodas de Fígaro) Mozart

Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo III (Fragmento página 362)
    Algunas veces, desde mi dormitorio, oía las sillas desplazarse, de pequeña estaba convencida de que era mi hermana quién jugaba con ellas, no paraba de repetírmelo mi padre, el mismo que ahora maltrecho se mece adormilado escuchando el aria de “Che soave zeffiretto” de Mozart, mientras espera ansioso a que el destino haga su trabajo.

domingo, 5 de junio de 2011

Coro de Peregrinos (Tannhäuser) WAGNER

Mi hija y la ópera
ACTO 3 Capítulo I (Fragmento página 335)
    –Hija, ¿sabes de qué me estoy acordando ahora? Era una tarde, no sé de qué día, llevabamos poco tiempo aquí en esta casa, apenas tendrías unos cinco años, vivíamos tú y yo solos, algunas veces venía tu tía Laura, yo te odiaba, porque te culpaba de todo lo malo que me sucedía, pensé que eras un castigo divino, esa sensación de desapego hacia ti la tuve durante mucho tiempo. Aquella tarde había puesto Tannhäuser, ya al final de la ópera, sonó un fragmento que sabes que me encanta, el Coro de pegrinos. Comencé a bailar contigo en este salón que por aquella época estaba casi vacío de muebles y enredos, estuve dando vueltas contigo en mis brazos y con tu pequeña mano derecha cogida de mi mano izquierda, al son de la música me sonreíste, no lo hacías a menudo, te costaba reír de pequeña, siempre tenías el semblante serio, me alegré tanto de verte así que grité emocionado: ¡Te quiero! Esa tarde recuperé las ganas de vivir.

miércoles, 1 de junio de 2011

Marcha Triunfal (Aida) Verdi

http://www.youtube.com/watch?v=l3w4I-KElxQ&feature=related
Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XXV (Fragmento página 297)
    Ella negó encogiéndose de hombros y con esa sonrisa con la que se ganaba muy rápido el perdón, seguramente ni se molestó en abrir la carátula.
    –Y ¿qué parte te ha gustado más? –pregunté a Isabel, sabiendo su respuesta.
    –La de las trompetas, esa que hace “pam pam…”
    Quiso hacerme la melodía con más o menos acierto, la interrumpí antes de que su euforia nos ridiculizase ante aquel público que se abrigaba mientras salía del teatro.
    –Eso es la Marcha Triunfal, Isabel.

martes, 31 de mayo de 2011

Contessa perdono (Mozart) Las Bodas de Fígaro

http://www.youtube.com/watch?v=XNQGp5lKK2M&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XXIII (Fragmento página 281)
    Sonó uno de los fragmentos que en décimas de segundo reconocería –apreté aquel botón rojo incluso antes de saber la respuesta–, escuchaba la voz de un tenor que cantaba: “Contessa perdono”. Antes de que pasara un solo instante detecté a qué obra pertenecía, respondí eufórica.
    –Esto es Mozart –dije segura–, de Las Bodas de Fígaro, en el Cuarto Acto, es el momento en el que el Conde pide perdón a la Condesa de Almaviva.

domingo, 29 de mayo de 2011

Preludio (Rigoletto) Verdi

http://www.youtube.com/watch?v=sKSmt_dqPwg&feature=related

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XVIII (Fragmento página 278)

    Apagué el móvil en cuanto me senté en la butaca, junto a mí, a sendos lados, dos parejas de enamorados de edades dispares que entusiasmadas por la obra que iban a presenciar se besaban sin tapujos, ¡qué violenta me sentí!, sin poder mover el cuello mirando al telón que terminó replegándose tras el interminable (aunque desgarrador y emotivo) “Preludio”.

miércoles, 25 de mayo de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Chariots Of Fire (Chariots Of Fire) Vangelis

http://www.youtube.com/watch?v=TYJzcUvS_NU

Mi hija y la ópera
ACTO 2 Capítulo XX (Fragmento páginas 253 y 254)

    Interpreté uno de mis propias composiciones y que por supuesto no me suponían un gran esfuerzo tocar a ciegas. A continuación, ejecuté un tema conocido por todos: “Chariots of fire” de Vangelis, en honor a mi querida Marisa, sabía que la emocionaría.
    Al concluir, un estruendoso aplauso con ovación incluida. Hice una pausa de unos segundos y levanté con furia la bolsa que me cubría, todos elogiaban mi interpretación, mi composición y la del compositor griego. Isabel, conmovida al borde del llanto, supe después que aquella banda sonora estaba entre sus preferidas. La cara de Antonio no se me olvidará nunca, él sabía que tocaba el piano aunque jamás me había visto interpretar nada, era una mezcla de asombro y admiración, creo que si alguna vez estuvo enamorado de mí, fue en ese preciso instante.