lunes, 1 de julio de 2019

¿Es o no rentable una instalación de paneles solares?




Ante esa pregunta, primero vamos a centrarnos en los paneles fotovoltaicos que —a diferencia de los térmicos que sólo calientan agua— fabrican corriente eléctrica.

Hoy en día los paneles fotovoltaicos han reducido su precio en un 70%, por lo que un kilowatio hora estaría en torno a los 1.500 euros. El promedio de potencia media en un hogar español es de 4,4 kWh, por lo que equipar un tejado de paneles fotovoltaicos para proporcionar dicha potencia tendría un coste de alrededor de 6.500 €.

Con estos datos, y sin tener en cuenta la energía que podríamos inyectar a la red, y por tanto compensar, el promedio de amortización estaría en 7,5 años. Algo que de por sí es muy positivo si tenemos en cuenta que la garantía de los paneles es de 25 años.

Se estipula que la horquilla de ahorro medio en un hogar en el consumo de la luz cuando se instalan paneles solares está entre un 30 y un 35%. Porcentaje que podría ser superior a partir de ahora con la compensación de la energía inyectada y si el usuario realizara un consumo más eficiente de sus energéticos; esto es, aprovechar las horas diurnas con temporizadores en termos eléctricos, bombas, equipos de aire acondicionado… o simplemente hacer un uso de los electrodomésticos en horario solar, siempre y cuando sea posible. Ahí es cuando el ahorro podría dispararse y convertir la instalación en todo un negocio.

No sólo en ahorro de luz eléctrica están las ventajas. Una vivienda se revaloriza cuando dispone de paneles solares. Asimismo, hay ayudas como en el IBI, fondos Feder, etcétera, que pueden contribuir a que el beneficio, tras la inversión, sea algo mayor.  

En definitiva, dada la larga durabilidad de los paneles solares y de que el coste de la luz siempre es mayor, la rentabilidad está asegurada. Fuera de todo esto hay una cuestión que nunca debe pasarse por alto: el estatus. Contribuir a que el mundo sea un poco más limpio siempre es motivo de orgullo.


Páginas consultadas para elaborar este artículo:
Hogarsense y SotySolar


Imagen de Zoubi.net

miércoles, 5 de junio de 2019

Los tres factores a tener en cuenta si estás interesado en la energía solar



Los principales factores que habría que valorar a la hora de sopesar la instalación de energía solar son los siguientes:
-         Consumo eléctrico.
-         Superficie de tejado o terreno.
-         Influencia del clima.

Respecto al primero, el consumo eléctrico es un factor importante para saber si los paneles solares se van a amortizar a corto o a largo plazo. Evidentemente, si el consumo es elevado y realizado en horas diurnas el impacto de ahorro va a ser mayor que si es reducido o en horas diurnas; aunque, ojo, desde hace muy poco, se ha aprobado un Real Decreto 244/2019, 5 de abril, donde se permite inyectar la energía sobrante a la red. ¿Qué quiere decir esto? Que lo que no aprovechemos de los paneles en nuestro tejado durante el día lo compensaremos durante la noche cuando demandemos energía a la compañía eléctrica. O sea, nos encontramos en un escenario realmente interesante para apostar por la energía solar.

En cuanto a la superficie de tejado o terreno es importante saber que para sacarle el mayor rendimiento y que repercuta claramente en un ahorro esta superficie ha de ser acorde. Esto no quiere decir que para ahorrar al máximo en la factura de la luz debamos de tener un tejado inmenso, o que si es pequeño no nos vale la pena. Instalar paneles solares siempre es beneficioso aunque dispongamos de poco espacio, pero es cierto que no nos va a suponer un gran ahorro si la vivienda, o empresa, tiene un gran consumo.

El tercer factor, es quizá el más obvio, la influencia del clima. Está claro que no en todas las latitudes del mundo el sol incide del mismo modo. En España tenemos la suerte de poseer un clima bastante soleado. En el caso concreto de Murcia —lugar donde se están escribiendo estas palabras—, se superaron en el año 2018 las 3.200 horas de sol. Cuyo dato, por si se quiere contrastar, está en un enlace al final del artículo. ¿Sabemos qué ingente cantidad de energía se está desperdiciando por no haber tomado la decisión aún?

Ya hablaremos en otra ocasión de otros aspectos relevantes como el de la rentabilidad, la importancia de comparar presupuestos o de las ayudas, subvenciones, etcétera. Pero eso sólo tiene sentido si ya hemos tomado la decisión de ponerle freno al gasto de la luz y contribuir a un mundo más ecológico.

Fuente: Weather Online

En la imagen, de Mppt Solar, un dibujo ejemplo de cómo se deben orientar los paneles solares.

jueves, 2 de mayo de 2019

Reduzcamos la huella de carbono





   Si hay algo que verdaderamente me apasiona de las energías renovables —además de mi pequeño aporte hacia el medioambiente— es la gran cantidad de puertas que se abren de manera fácil, tanto en sector industrial como a nivel particular, por el gran beneficio económico que supone apostar por estas energías ya no a medio plazo, sino de carácter casi inmediato. Esto no ocurría antes, por supuesto, el abaratamiento de la tecnología, la constante subida de la luz eléctrica y las últimas medidas gubernamentales conllevan a que estemos en el mejor escenario posible para tomar la «gran decisión».

   En mi cada vez más dilatada experiencia en el mundo de la energía solar me he topado con empresarios muy concienciados con el medioambiente, puede que en parte sea por reputación de marca, pero no deja de maravillarme que hablen de contribuir a su reducción de huella de carbono para al menos poner su granito de arena a que sus nietos tengan un mundo mejor. Es un verdadero placer coincidir con este tipo de personas, especialmente en el mundo empresarial.

   Y no es baladí el asunto, porque los que ya tenemos unos cuantos años a las espaldas estamos siendo testigos de un irrefrenable cambio en el planeta cuyas consecuencias nadie puede predecir. Quizá esté en nuestra mano, la de cada uno, y no en la de los gobiernos, el poder paliar los efectos del cambio climático, reduciendo nuestra particular huella de carbono (que no solo es cosa de las empresas), para que nuestros nietos y su descendencia puedan ver la luz del sol.

   Recuerda, cada vez que pulsas un interruptor, la electricidad necesaria para encender la luz casi seguro que proviene de quemar carbón, petróleo, gas… o de una central nuclear.

   ¿Sumamos reduciendo? De ti depende.

Si quieres más información sobre la huella de carbono pincha aquí:


En la imagen una central de producción eléctrica a base de carbón.

martes, 16 de abril de 2019

¿Eres pionero o imitador?


   Estamos ante una realidad cada vez más evidente: las energías renovables, ¡ya era hora!, están comenzando a consolidarse como la mejor alternativa a las convencionales, que además de caras, contaminan y, lo que es casi peor, «dirigen» gobiernos y medios de comunicación. 

   En cuanto a la energía solar, y especialmente a la fotovoltaica, gracias a las últimas medidas del gobierno en este ámbito, ya no sólo nos producirá energía para ahorrarnos factura de la luz, sino que producirá energía que inyectará a la red cuando no la necesitemos y obtendremos un importante beneficio a cambio.

   Es decir, si antes, generalmente las empresas le sacaban un rendimiento a los paneles fotovoltaicos cuando su actividad coincidía con las horas diurnas. Ahora los particulares, que durante el día están fuera de casa y por tanto consumen menos en las horas solares y, por qué no, también las empresas en los días no laborables, sacarán mayor provecho si cabe a su instalación de módulos solares.

   Ya están hechas las cuentas, se ahorra siempre y la amortización se va a pocos años según el consumo eléctrico que tuviera la empresa o particular. En el caso de que el pago de la instalación fuera financiado, el ahorro es inmediato, ya que, salvo contadas ocasiones, el pago de la financiación es menor que el ahorro de la luz que, por cierto, sube cada año.

   Ahora toca dar el paso ya que sabemos que el beneficio no es largo plazo sino inmediato. Hay tres grandes grupos de clientes en este aspecto. Primero, los que son motivados por el ahorro; segundo, los que les mueve una concienciación medioambiental; y, tercero, los que son dan el paso por imitación, cuando ven que sus vecinos ya están beneficiándose del sol. 

   En cualquiera de los casos, siempre será una medida positiva para el planeta, pero en los dos primeros casos, ahorro y concienciación medioambiental, hay un espíritu de emprendedor que no posee el que copia al vecino, y ¿tú qué eres pionero o imitador?

martes, 22 de enero de 2019

5 Poderosas razones por las cuales habría que apostar por la energía solar



   Como aquel que dice, soy un recién llegado a este fascinante mundo de las energías renovables. Los que me conocen desde hace tiempo saben que, para mí, contribuir con mi pequeña aportación en este sector a que el mundo sea un poco mejor me motiva mucho más que lo estrictamente económico. He tenido a bien realizar un resumen de las ventajas más importantes que conlleva apostar por la energía solar. Y aquí no hablo de subvenciones, ayudas, etcétera, que también las hay, pero eso va y viene. Sin embargo, lo que está escrito a continuación perdurará en el tiempo.

Razones por las que habría que apostar por la energía solar:

1.       AHORRO. El gasto por consumo eléctrico se reducirá entre un 25 y un 80 %, dependiendo del uso eficiente que demos a los electrodomésticos, utilizándolos en horario solar, usando temporizadores, programando el encendido…

2.       CALIDAD DE VIDA. Obtendremos una potencia extra, ya que aparte de la potencia que dispongamos en los paneles, tenemos la potencia contratada que nos ofrece la red eléctrica. Esto reducirá considerablemente los posibles cortes de luz en un hipotético exceso de consumo.

3.       MAYOR CONTROL. Dispondremos de una monitorización de los consumos cuyas gráficas podremos ver desde el móvil, tablet u ordenador. Todo esto conllevará a un uso más eficiente de la energía.

4.       CONCIENCIACIÓN MEDIOAMBIENTAL. Aportaremos nuestro granito de arena para que nuestro planeta sea un lugar más limpio. Cada vez hay más gente que valora estos «pequeños gestos».

5.       INVERSIÓN. Con independencia de todo lo anterior, instalar paneles fotovoltaicos es todo menos un gasto. Es justo lo contrario, es una inversión, ya que tarde o temprano los paneles se amortizan y a partir de ahí, NOS GENERAN DINERO, porque es un dinero que deja de ir a las arcas de las compañías eléctricas y, por ende, a los bolsillos de sus multimillonarios ejecutivos. La luz siempre va a subir de precio, gobierne quien gobierne, y los paneles los tendremos durante décadas produciendo energía GRATIS.

   En resumen, ahora es el momento idóneo para apostar por el mayor recurso energético que poseemos en Murcia: la luz del sol. Espero que esa desinformación (promovida por las eléctricas), como ese mal llamado «impuesto al sol» se diluya y terminen las dudas de quienes quieren dar el paso y todavía no lo han hecho.

sábado, 12 de enero de 2019

10 motivos por los cuales hay que salir a caminar


   Estimados amigos, comienzo este 2019 limpiando este viejo blog, primordialmente usado para fines literarios, con la intención de fomentar el senderismo, una de mis actividades favoritas. No deja de ser un decálogo como tantos otros que se pueden encontrar en cualquier página de Internet, pero he preferido dedicarle unos minutos y establecer mi criterio personal. 


10 VENTAJAS DE SALIR A CAMINAR

1. Te hace sentir bien. Está comprobado que aumenta los niveles de endorfinas, serotoninas y otro tipo de hormonas y neurotransmisores que nos producen felicidad.

2. Energía solar. Si el día en el que sales a caminar es soleado, tienes garantizada la luz solar recomendada. Esto se agradece muchísimo en invierno.  La absorción de vitamina D tiene mucho que ver con la exposición solar. Eso sin contar con la alegría que produce la luz por sí misma.

3. Bueno para el corazón. Numerosos estudios acreditan que andar es cardiosaludable y más que recomendado en pacientes con problemas cardiacos. Eso sí, siempre y cuando el esfuerzo sea moderado. 

4. Es fácil y barato. De todos los deportes que se te puedan ocurrir muy pocos son tan baratos como el de practicar senderismo. Claro que uno se puede gastar dinero en accesorios superfluos, pero en verdad lo principal es llevar ropa cómoda y calzado adecuado. 

5. Fomenta el compañerismo. Todos aquellos que hemos tenido la suerte de salir a andar con alguien enseguida nos hemos percatado de que el compañero, aunque sea un recién conocido, se convierte en amigo a los pocos kilómetros y si alguien necesita agua, comida, un apoyo o cualquier otra cosa lo va a encontrar sin necesidad de pedirlo. 

6. Quemas calorías. Aunque sea una perogrullada recordarlo, cualquier actividad física genera un importante gasto de calorías. Otra cosa es ya el hambre que genera o la cerveza de «recompensa». 

7. Conoces gente noble. Es más probable conocer gente con buenos principios en el mundo del senderismo (o deporte en general) que en cualquier otro lugar, iglesias incluidas. 

8. En familia. Pocos deportes podrás practicar donde se puedan juntar distintos niveles de entrenamiento. La máxima es pasarlo bien y siempre e inevitablemente se va al ritmo del más lento. Los rápidos que se entretengan tomando fotos, por ejemplo. 

9. Lugares hermosos. Hay infinitud de lugares donde solo se puede acceder andando. Y no es necesario gastar una ingente cantidad de dinero en viajes. Muchos están más cerca de lo que imaginas. 

10. Amistad. Una de las más importantes razones, las confidencias, conversaciones que se mantienen en una ruta, especialmente cuando no es muy numerosa, no tienen nada que ver con las charlas en las barras de los bares y esas amistades de «puta madre» con personas que, a lo mejor, no conseguirás recordar al día siguiente.

       Ahí lo dejo y si alguien quiere unirse a nuestro equipo (en la región de Murcia) que no dude en hacérmelo saber.

domingo, 30 de septiembre de 2018

MI HIJA Y LA ÓPERA — Volumen 39




FINAL

   Desde el principio lo he sabido todo, o así lo he creído; sin embargo, los datos que poseo serán eliminados para siempre dentro de unos instantes. En este lugar la percepción temporal es absolutamente disímil a la de cualquier otro medio. He sido testigo de cómo mi madre llegó tras de mí, y mi padre le sucedió a los pocos años, ya estaba por aquel entonces la mujer de mi hermano y bastante después vino él. Todo ha pasado en un suspiro para los que nos hallamos aquí, los cuales somos meros espectadores de lo que ocurre. Ellos ya están en paz, con su círculo cerrado, pero ahora el destino pretende brindarme otra oportunidad corporal, una nueva existencia que en el mundo de los mortales se denomina: palingenesia.
   He habitado en un lugar de profundo silencio conocido como el hogar de las almas, desde aquí, un Ser Supremo me ha asignado una vida en el más idóneo de los escenarios: en los sucesores de mi familia. Con genes similares, y la dicha de contar como antepasados a los de mi propia estirpe, naceré a primeros de 2011; cinco décadas después de mi última muerte, allá, por la Nochevieja de 1955. No ha sido un largo periodo en comparación con mis cuatro primaveras terrenales.
   Violeta está embarazada de su profesor de yoga, confió demasiado en la seguridad que prometía el sexo tántrico. Ella lo sabrá dentro de muy poco, cuando regrese de su viaje a América, será una verdadera prueba para Isabel que ama incondicionalmente a mi futura progenitora. Serán buenas madres para mí, de igual modo que sé que me protegerá Andrés, el nieto de mi hermano. Yo nunca lo recordaré así, salvo en sueños y otros caprichos de la mente que entremezcla sin aparente sentido: realidad, ensoñaciones, fantasías y vidas anteriores.

   Yo narré la obertura y los capítulos que iban con el título de «Andrés», insertados en la historia relatada por mi sobrina. En breve penetraré en el embrión que está gestándose en sus entrañas, alcanzando la rencarnación en el preciso instante en el que un ser adquiere conciencia de sí mismo, justo a partir de ese momento quedará prácticamente aniquilada cualquier reminiscencia habida en mi memoria.

   Mi nombre fue Antonio Rosique, como probablemente siga siendo en este ciclo ulterior. No dejaría de ser por ello otra coincidencia siempre regida por los hilos del destino. Como todo lo que acontece en el universo y de lo que está fuera de él.



***





…Sonaban los últimos compases de la melodía Intermezzo de Mascagni cuando desperté de un maravillosa experiencia onírica. En el sueño aparecía mi padre, sentado en su mecedora, en aquel mismo dormitorio, con mirada perdida murmurando para sí: «Mi hija y la ópera». Frase que repitió un par de veces entretanto asentía levemente con la cabeza. Abrió su libro para cerrarlo al cabo de unos segundos con señal de negación. De inmediato, con actitud firme, se despojó de los tubos que le suministraban oxígeno y bebió un último trago de whisky mientras desplazaba la cortina para contemplar con semblante nostálgico los soleados tejados de las casas del pueblo. Divisó el resto del paisaje que ofrecía la ventana y luego dirigió su vista hacia la cama para constatar que yo le observaba con profunda quietud. Me afirmó con,  ojos telepáticos, un gesto que interpreto como «ahora», cerrando los párpados a la vez que su espalda  se amoldaba a la mecedora mientras unas lágrimas se precipitaban bordeando unos labios que dibujaban un rostro pacífico.
De repente, en aquel mismo sueño, me encontré sentada sobre una roca de una pequeña cala de piedrecillas redondas. Avisté a mi padre a lo lejos ataviado de prendas blancas en el final de la playa, comenzó a caminar despacio. Al otro lado de la orilla, el más cercano a mi ubicación, se encontraba una bella dama de cabello rubio, luciendo un vestido albo que se removía sobre la espuma de las olas. Mi anciano progenitor aligeró su marcha acercándose a la mujer. Percibí que rejuvenecía a cada paso. Cuando finalmente se encontraron, mi padre tenía el aspecto de un veinteañero, moreno y sin barba, con una apariencia que irradiaba felicidad. Se abrazó a aquella joven de la cual no albergaba la más mínima duda de su identidad, se trataba de Patricia Domínguez Tortosa: la persona que me dio la vida.
Después, e inexplicablemente, me encontré a mí misma convertida en un bebé de pocos meses, y a mi lado mi hermana, con la edad que debía tener cuando desa­pareció. Nuestros padres nos cogieron en brazos y se marcharon juntos.

En un fulgor de sagacidad deduje que la ensoñación vivida me adentró al paraíso que mi progenitor anheló durante muchos años.
Onírico o no, su edén personal era reencontrarse con su familia. Idéntica, a la que el destino le arrebató varias décadas atrás.

Así fue como lo soñé. Así debería de haber ocurrido.